Olor a humo al quemar pellets: ¿por qué no es buena señal y qué deberías hacer?

Como cualquier otro electrodoméstico, las estufas de pellets requieren de cierta atención en su primer encendido para que funcionen correctamente. A pesar de que sepamos desenvolvernos con soltura y hayamos adquirido los conocimientos en poco tiempo, pueden darse imprevistos. Los problemas estufas de pellets pueden estar ligados a una mala combustión que se traduce en un olor a humo, exceso de ceniza o incluso una instalación deficiente. 

Para evitar estas situaciones debemos atender primero al tipo de problema y a raíz del mismo, actuar en consecuencia. A continuación hablaremos de varios momentos en los que tendremos que prestar atención a nuestra estufa de pellets. 

Sale humo de mi estufa de pellet: ¿Cómo actuar? 

El primer y más importante punto a tener en cuenta es comprar pellets de calidad. Si bien la estufa puede tener diferentes parámetros de configuración, lo que realmente va a ayudar a generar calor en casa es un combustible de biomasa con las mejores características. En Bioforestal podrás comprar pellets de calidad premium a un precio muy competitivo, siendo una de las marcas  mejor valoradas de su categoría, tanto por sus atributos a nivel de eficiencia como por su  sostenibilidad. 

El olor a humo es uno de los problemas de las estufas de pellets más comunes pero podremos evitarlo de forma muy sencilla. Si al encender la estufa tenemos la sensación de que huele a humo, muy probablemente habrá llegado el momento de realizar una limpieza a fondo de los conductos. Éstos se encuentran obstruidos por muchos motivos, desde la acumulación de suciedad  hasta nidos de pájaros que se hayan formado. Para evitarlo deberemos ponernos en contacto con el técnico que realizó la instalación, y asegurarnos de seguir la recomendación de realizar la limpieza y puesta a punto anual.

Como ya hemos mencionado en alguna que otra ocasión, uno de los puntos clave para el mantenimiento diario de nuestra estufa, es prestar especial atención en la cantidad de cenizas generadas tras la combustión del pellet. De no limpiarse el cenicero y la cámara de combustión al menos una vez a la semana, estaremos impidiendo alcanzar la temperatura deseada, además de generar mucho más humo. 

Otro punto que no debemos pasar por alto es la alimentación de la estufa.  En ocasiones buscamos que la estancia se aclimate lo más rápido posible y, para conseguirlo, subimos la alimentación todo lo posible provocando un exceso de pellets en la cámara de combustión. 

Si colocamos más combustible  del necesario en la cámara de la estufa estaremos facilitando que se genere más humo y cenizas. Esto se debe a que el oxígeno es insuficiente y por tanto el pellet se quema a un ritmo superior al normal sin llegar a generar el calor deseado.